Pero este pueblo andaluz y cordobés,
situado a orillas del serpenteante Genil que lo cruza y lo baña,
ha sabido dar a la
conmemoración de su Semana Santa una indiscutible
y preciada personalidad, imprimiéndole un sello particular que
viene dado por la presencia de figuras bíblicas en las procesiones
y por la existencia de las denominadas Corporaciones bíblicas
, las cuales son unas asociaciones cívico-culturales-religiosas
encargadas de incorporar las citadas figuras o personajes bíblicos
en los días del Mayor Dolor imprimiendo así más
esplendor y realce, no estando sujetas a la autoridad eclesiástica
ni pertenecientes a las Cofradías.
Así pues, la originalidad
que presenta la Semana Santa en Puente - Genil reside en la presencia de
numerosas (más de
cuatrocientas) figuras bíblicas en las
procesiones con las que se representan a multitud de personajes citados
tanto en el antiguo como el Nuevo testamento, así como Símbolos
y Alegorías de la Religión, Milagros, Parábolas y
pasajes de la vida de Jesús, etc. (1)
En el siglo XVII será cuando
aparezcan las citadas " figuras bíblicas imprimiendo
un elemento distintivo a la Semana Santa pontanensa.
El primer dato que se conoce
de la presencia de figuras o
personajes bíblicos aparece el año 1660 y nos viene dado
en los primeros Libros de Actas, Cuentas e Inventarios de la Cofradía
de N. P. Jesús Nazareno ( 2 ) , de donde se puede colegir que
en ese tiempo ya existían perteneciendo a la misma cofradía,
citándose por entonces a fariseos, Evangelistas (1661), Apóstoles
(1662), Simón Cirineo y Sibilas (1663), el buen y mal ladrón
(1666), judíos , etc.
Hacia el último tercio del siglo XVIII aparecen
las figuras de los Profetas, Adán y Eva, Abraham, Judas, Herodes,
Pilatos, etc.
Hacia el último tercio del siglo XIX se citan
Armados, Virtudes Teologales y Cardinales, Atados, las Tres Marías
, etc.
Por el transcurso histórico de las figuras bíblicas
se han sucedido épocas de pujanza en alternancia con otras de
decaimiento y depresión en las que llegaron a desaparecer debido
a prohibiciones y decretos de la autoridad eclesiástica en el
siglo XVIII y principios del XIX, llegando a tiempos de gran esplendor
como los de finales del siglo XIX en los que las figuras bíblicas
aparecen desligadas de las Cofradías, ya que hasta ahora venían
dependiendo de ellas, y son asumidas por las nacientes Corporaciones
bíblicas que imprimen un sello distintivo a la Semana Santa pontanensa.
No siempre fueron admitidas ni gozaron de la conformidad
por parte de la autoridad eclesiástica las representaciones bíblicas
en
las procesiones, llegándose a informar en 1817 por el Vicario
de la Villa al Obispo que las procesiones de Semana Santa de ese año
se efectuaron en este pueblo sin figuras, luego de haber intervenido
el Consejo Real a través de la Chancillería de Granada
que insta al Juez de Aguilar de la Frontera para que intervenga por motivos
de diversos incidentes y vicisitudes.
A pesar del desacuerdo y severidad
de los decretos de la autoridad eclesiástica durante los siglos
XVIII y XIX, tratando de impedir la presencia de dichas figuras
y de cofrades que concurran con el rostro cubierto con capillo o haciendo
penitencia de disciplina (azotes) durante las procesiones, las manifestaciones
semanasanteras se irán enraizando y consolidando cada vez más
en esta población.